Jojma

Jojma sephirot

Jojma, también transcrito como Chokmah, el segundo Sephirot del Árbol de la Vida, representa el primer movimiento activo de la existencia. Si Kether es el Punto Primordial formulado en el vacío —pura potencialidad sin forma ni dirección—, Jojma es el estallido dinámico de ese punto, la irrupción de la energía creadora que pone en marcha el proceso de la manifestación. En él no encontramos todavía organización ni estructura, sino fuerza pura en estado inestable, expansión sin contención, impulso sin límite.

Toda fase de la evolución comienza necesariamente de este modo: con una condición de energía no equilibrada que presiona hacia la expresión. Solo más tarde, mediante la organización, se alcanza el equilibrio. Y una vez que el equilibrio se estabiliza por completo, el desarrollo se detiene hasta que una nueva ruptura introduce otra fase de tensión.  Chokmah representa precisamente ese momento de desequilibrio fecundo, sin el cual no existiría evolución alguna.

Por esta razón, Jojma no debe concebirse como un recipiente donde se almacena la fuerza, sino como un canal conductor, un cable vivo por el que fluye la energía divina. No es un Sephirot organizador, sino el Gran Estimulador del Universo. Dion Fortune insiste en que Jojma no “contiene” nada: transmite, impulsa, fecunda. Es la corriente que atraviesa el Árbol, no la vasija que la recibe.

En la psicología profunda, este principio se manifiesta como el impulso creativo primordial: la libido en sentido amplio, la energía psíquica que busca expresión antes de adoptar una forma definida. Jung describió este estado como una energía indiferenciada que precede a toda simbolización. Cuando esta fuerza no encuentra un cauce adecuado, puede manifestarse como agitación, compulsión o incluso patología; cuando encuentra una vía clara, se convierte en creatividad, visión e inspiración.

En el microcosmos humano, Jojma se vincula con el hemisferio derecho del cerebro, con la percepción holística, la creatividad espontánea y la inspiración. No es un estado permanente de conciencia, sino una irrupción. Aparece como intuición, como visión súbita, como experiencia de sentido que no puede sostenerse indefinidamente sin el soporte de la estructura. Por ello, muchas tradiciones advierten que el exceso de energía de Jojma sin el equilibrio de Biná puede conducir tanto al genio como al desbordamiento psíquico.

Autores contemporáneos de la mística comparada y la psicología transpersonal han señalado que los estados asociados a Jojma aparecen con frecuencia en experiencias creativas, visionarias o extáticas. No se accede a ellos mediante el control, sino mediante la apertura. Al igual que con Kéter, no podemos comprender verdaderamente a Jojma si no permitimos que su modalidad de conciencia se active en nosotros, aunque sea de manera transitoria.

Jojma como motor de la evolución

Cada fase de la evolución comienza, inevitablemente, por un estado de fuerza inestable. La vida no surge del equilibrio, sino de la ruptura del equilibrio. Solo cuando una estabilidad previa se ve perturbada por una nueva corriente dinámica, se abre la posibilidad de un desarrollo ulterior. Una vez alcanzado un equilibrio perfecto, el proceso se detiene; para que continúe la evolución, es necesario que la estabilidad se pierda nuevamente.

Desde esta perspectiva, Jojma no es un Sephirot organizador, ni un receptáculo donde la fuerza se acumula, sino un canal conductor, un cable vivo por donde fluye la energía creadora. Es el Gran Estimulador del Universo, el impulso que fecunda la potencialidad latente de Binah y la obliga a organizarse en nuevas formas. Allí donde algo comienza a moverse, a crecer, a romper sus propios límites, allí actúa Jojma.

El Verbo Creador y La Fuerza Sexual Cósmica

Tradicionalmente, Jojma es identificado con el Verbo creador, la Palabra que pronuncia “Hágase la Luz”. Pero esta Palabra no es un concepto abstracto, sino una fuerza viva, sexual y generativa en el sentido cósmico del término. Dion Fortune es explícita al señalar que Jojma debe reconocerse tanto en las imágenes más sublimes como en las más instintivas de la naturaleza.

El lingam de Shiva, el falo sagrado de los cultos antiguos, la cola desplegada del pavo real, la iridiscencia del cuello de la paloma, el aullido del animal en celo o incluso el olor penetrante del macho cabrío: todos estos símbolos expresan una misma realidad. Jojma es la potencia dinámica que fecunda lo inerte, la energía que despierta lo latente y obliga a la manifestación a ponerse en movimiento.

El iniciado que opera en el grado de Jojma debe aprender a reconocer, venerar y canalizar esta fuerza, no a reprimirla ni a entregarse caóticamente a ella. El falo o lingam aparece aquí como un instrumento mágico, símbolo del conocimiento espiritual del sexo y del significado cósmico de la polaridad. Sin comprensión de esta ley, no puede existir una verdadera operación dinámica en los planos superiores de la conciencia.

Así como no puede existir una salud subconsciente sin armonía en la vida sexual, tampoco puede haber una auténtica actividad supra-consciente si la psique está fragmentada por represiones, disociaciones o conflictos no resueltos. Cuando el canal interior está obstruido, el flujo de la fuerza Jojmática puede provocar reacciones descontroladas, síntomas psicosomáticos o desorganización psíquica.

Por el contrario, cuando las múltiples dimensiones del ser humano están coordinadas y sincronizadas, la energía puede descender sin obstáculos, alcanzar su nadir y luego invertirse en un flujo ascendente, capaz de ser dirigido conscientemente hacia cualquier esfera del Árbol. Este principio es bien conocido tanto en la Cábala como en el yoga, donde las corrientes de Ida y Pingala, solar y lunar, corresponden respectivamente a Jojma y Binah, fluyendo paralelas a la columna vertebral.

Estas corrientes magnéticas representan, una vez más, la polaridad fundamental que sostiene toda manifestación, tanto en el macrocosmos como en el microcosmos humano.

Comprendidas a la luz del Árbol de la Vida, estas correspondencias dejan de ser meras analogías y se revelan como expresiones de una misma Ley universal.

Jojma y el Pilar de la Misericordia

Puede resultar paradójico que Chokmah, con su potencia disruptiva y su fuerza arrolladora, presida el Pilar de la Misericordia, tradicionalmente asociado a lo expansivo y benéfico. Sin embargo, esta atribución se vuelve clara cuando comprendemos que la misericordia no es indulgencia pasiva, sino la generosidad de la vida que impulsa la evolución.

El principio masculino, dinámico y estimulante, es el que provoca el desarrollo, aun cuando para ello deba destruir formas obsoletas. La vida avanza porque algo empuja, irrumpe y rompe el equilibrio establecido. Sin Chokmah, el Universo quedaría atrapado en la cristalización eterna de Binah; sin Binah, Chokmah sería una fuerza caótica e inconsciente.

Jojma y los cuatro doses del Tarot

En el Tarot, Chokmah se expresa a través de los cuatro Doses, que representan la primera polarización dinámica de los elementos, el surgimiento de la tensión creadora.

Dos de Bastos: la voluntad despierta y comienza a proyectarse, aún sin forma definida.

Dos de Copas: la polaridad afectiva se reconoce y busca unión.

Dos de Espadas: la mente se divide, aparece el conflicto cognitivo.

 Dos de Oros: la materia entra en movimiento rítmico, oscilante, inestable.

En todos los casos, el Dos no es todavía creación estable, sino energía en tensión, el momento en que la unidad se desdobla y la manifestación comienza realmente.

Próximo sephirah: