reina de copas en el Tarot de Thoth
reina de copas tarot Rider Waite
Reina de Copas en el Tarot de Marsella
triada de la etica

Reina de Copas

Reina de Copas

Reina de Copas en el Tarot

triada de la etica

La Reina de Copas, dentro del simbolismo del Tarot, se inscribe en la tríada de la ética, constituida por las esferas de Jesed, Geburah y Tipharet, y articulada a través de los senderos de La Justicia, La Fuerza y El Ermitaño. Esta tríada ocupa una posición estructural y central en el Árbol de la Vida, funcionando como un eje de equilibrio que adopta simbólicamente la forma de una copa. La abertura de esa copa está definida por dos vigas fundamentales: los senderos de La Justicia y La Emperatriz, claves esenciales para comprender la dinámica del Emocional Superior. Ambos senderos representan funciones femeninas de la psique, orientadas a la conciliación de los opuestos; no es casual que, en el Tarot de Marsella, estas dos figuras aparezcan encarnadas por mujeres gestantes, expresión del principio creador y unificador. La Justicia actúa como la Madre Neutra, reguladora e imparcial, mientras que La Emperatriz encarna a la Madre Resplandeciente, fecunda y expansiva.

En el plano social, el ser humano suele guiar su conducta a partir de normas, leyes y valores colectivos que garantizan la convivencia. Sin embargo, llega un punto en el desarrollo personal en el que se produce un cambio profundo de consciencia, fruto de la maduración interior. La Reina de Copas, al igual que todas las Reinas del Tarot, simboliza precisamente ese momento de evaluación y vaciamiento, en el que se revisan los contenidos emocionales para permitir el surgimiento de nuevas dimensiones del sentir. Este proceso de autorrestricción consciente está marcado por la influencia del sendero de La Fuerza, donde se lleva a cabo una síntesis entre el emocional inferior y el emocional superior. Dicha integración es posteriormente examinada a la luz de La Justicia, en un acto de discernimiento interno que conduce a la búsqueda de la verdad esencial, representada por El Ermitaño. A partir de este umbral, la conducta deja de responder a imposiciones externas y comienza a regirse por valores internos, anclados en la experiencia directa del amor como principio rector.

La Reina de Copas encarna, en última instancia, una apertura plena a la dimensión del amor y un cambio de consciencia capaz de transformar la existencia de manera irreversible. El amor se revela aquí como la fuerza cohesiva del universo, aquella que mantiene unidas todas las formas y todos los planos de la realidad. Al sintonizar con esta frecuencia, se despierta la comprensión profunda de la interconexión entre todo lo existente, tanto lo animado como lo inanimado. Surge entonces la certeza de que todo acto dirigido hacia los demás repercute inevitablemente en uno mismo, pues no hay verdadera separación: aquello que dañamos fuera, nos hiere dentro, y aquello que sanamos en el otro, también nos redime interiormente.

Simbología en el Tarot Rider Waite

reina de copas tarot Rider Waite

La Reina de Copas, en la versión Rider-Waite, se presenta como una de las imágenes más elocuentes del Tarot para expresar la profundidad del mundo emocional y la dimensión intuitiva de la consciencia. Sentada sobre un trono ricamente ornamentado con conchas marinas, la carta remite de inmediato al elemento Agua, ámbito de lo inconsciente, de la fertilidad femenina y de los procesos psíquicos que se gestan en lo oculto. Las conchas, nacidas del mar y protectoras de la perla interior, refuerzan la idea de contención y gestación, cualidades esenciales del principio maternal que esta figura encarna.

A diferencia de otras figuras de la corte, la Reina de Copas no sostiene una copa abierta, sino un cáliz cerrado y singular, de diseño complejo y casi litúrgico. Este cáliz representa lo misterioso, aquello que no se muestra de forma evidente, la psique profunda que se revela únicamente a través de la introspección. Paul Foster Case lo define acertadamente como “el contenedor de las imágenes psíquicas”, subrayando su función como receptáculo de símbolos, emociones y contenidos arquetípicos. La Reina fija su mirada en este cáliz, gesto que indica un estado de contemplación interior y recogimiento; no mira al exterior, sino que dirige su atención hacia el mundo interno. En términos junguianos, esta actitud corresponde a la función intuitiva, receptiva a lo simbólico y capaz de percibir significados que escapan a la lógica racional.

Su manto, de tonalidades acuosas, parece fundirse con el agua que la rodea, hasta el punto de que la figura no se distingue claramente del elemento que representa. Esta fusión visual expresa una integración total con las emociones y el subconsciente: la Reina no domina el Agua desde fuera, sino que habita en ella, se convierte en su expresión viva. A los pies del trono fluye un río que recoge y prolonga el movimiento del manto, reforzando el simbolismo del subconsciente como corriente continua de imágenes, recuerdos y afectos que sostienen la vida psíquica.

El trono está además adornado con figuras de ángeles, que actúan como mediadores entre lo humano y lo divino. Este detalle señala a la Reina de Copas como guardiana de un umbral sagrado, el puente entre lo visible y lo invisible, entre la experiencia cotidiana y las realidades sutiles del alma. En esta imagen, la emoción deja de ser mera reacción instintiva para convertirse en vía de conocimiento interior.

Simbología en el Tarot de Marsella

Reina de Copas en el Tarot de Marsella

La Reina de Copas en el Tarot de Marsella, encarna de manera sobria y profundamente simbólica la naturaleza ambivalente del mundo emocional y psíquico. Sentada sobre un trono sencillo, desprovisto de ornamentos excesivos, su figura no impone autoridad externa, sino que sugiere un poder silencioso, íntimo y contenido. Su cuerpo aparece dispuesto de perfil, mientras que el rostro se orienta de frente, una disposición que alude claramente a una dualidad interior: la Reina habita simultáneamente el ámbito de lo externo y lo interno, del consciente y del subconsciente, actuando como un punto de enlace entre ambos mundos.

La copa que sostiene es uno de los elementos más significativos de la imagen. No se trata de un recipiente abierto, sino de una copa cerrada, similar a un relicario, cuya función no es mostrar, sino guardar. Este detalle remite a aquello que permanece inaccesible a los sentidos ordinarios y que solo puede ser intuido o revelado a través de la experiencia interior. La copa se convierte así en la matriz de la psique, el espacio donde se gestan las imágenes, los símbolos y los sueños. Desde la tradición hermética, este recipiente se asocia al vas hermeticum, el contenedor alquímico donde la materia prima es transformada, indicando que en el interior de la Reina se lleva a cabo un proceso continuo de transmutación emocional y espiritual.

La mirada de la Reina está fija en la copa, gesto que refuerza la idea de contemplación interior y recogimiento. No hay dispersión ni búsqueda exterior; toda la atención está dirigida al contenido oculto del cáliz, subrayando la función introspectiva y meditativa de este arquetipo. La Reina de Copas no actúa impulsivamente sobre el mundo, sino que observa, asimila y elabora internamente antes de cualquier manifestación.

Sobre su cabeza se distinguen dos elementos de gran importancia simbólica: un copete con forma de media luna invertida y una corona abierta de gran tamaño. Ambos signos hablan de apertura y receptividad. La media luna establece una relación directa con La Sacerdotisa, arquetipo del misterio, de la sabiduría velada y del conocimiento intuitivo, reforzando la afinidad de la Reina con los ciclos psíquicos y las mareas emocionales. La corona abierta, por su parte, remite al séptimo chakra, el centro de conexión espiritual, indicando que esta figura no solo gobierna el mundo emocional, sino que lo eleva hacia una dimensión superior de consciencia.

 La Reina de Copas del Tarot de Marsella se revela como un símbolo de profunda interioridad, de sensibilidad consciente y de apertura a los misterios del alma. Su poder no reside en la acción externa ni en la palabra, sino en la capacidad de contener, transformar y dar sentido a las corrientes invisibles que modelan la experiencia humana.

Simbología en el Tarot de Thoth

reina de copas en el Tarot de Thoth

 En el Tarot de Thoth, La Reina de Copas emerge de una silueta de ondas luminosas. En su mano izquierda sostiene una copa en forma de concha marina, mientras que en la otra, sujeta una flor de loto, símbolo del poder femenino. La concha marina representa los principios de conservación y fertilidad y está relacionada con la Luna y elemento Agua. Saliendo de la caracola se puede apreciar una langosta, símbolo lunar que aparece en el Arcano 18, La Luna. La flor de loto de Isis se concibe como la primera aparición de vida proveniente de las profundas aguas primordiales y se erige como la vagina arquetípica, origen de toda manifestación. El mantra Om Mani Padme Hud significa : «el diamante  (mani) está dentro de la flor de loto (padme) , lo masculino está dentro de lo femenino. A los pies de la Reina hay una garza posada en una sola pata, símbolo de prosperidad y regeneración cíclica. Toda la escena queda reflejada en la superficie de un lago, resaltando las propiedades reflexivas y receptivas del subconsciente. Según el Tarot de Thoth en está carta se repite el elemento Agua, lo que confirma su simbología. Al respecto, Crowley dijo: » Resulta difícil conocer la verdadera naturaleza de La Reina, pues siempre refleja al observador».

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